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A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
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txelis
Aprendiz de brujo

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Mensaje: #1
A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Siempre se ha dicho, y todos hemos oído cosas como estas... “sobre gustos no hay nada escrito”, “para gustos están los colores”, “todo depende del cristal con que se mira”...etc.
Pues no, es más, en el mundo del vino, no solo hay escrito enciclopedias enteras sobre como debemos de degustar un vino, sino además de como debe sabernos y lo que es mas incomprensible... a que debe de recordarnos, como si pudiesen escudriñar en nuestros recuerdos, da miedin eh!; no todos tenemos la misma percepción de las cosas, sino... como es que aun se envasa tónica y bitterkas.
La locura se suma mayúscula cuando además, esto mismo se barema y se escala, y lo peor es que se transforma según quien lo bareme, en dogma de fe, en una verdad dogmática de mercado, capaz de provocar fluctuaciones de muchos miles de euros en tiempos records, y donde sólo triunfan aquellos vinos que un dios mediante una publicación decide que cifras han de ir de comparsa en semejante carnaval, comparsas ( a las cifras me refiero) que cuestan una pasta, muchos os sorprenderíais que de un 85 a un 95 puede haber una distancia de hasta 5 millones de dolares USA.
Bueno, os imagináis a Roberto Parking, catando todos los vinos, ya no solo que estén en la guía, sino todos los que además no llegan a estar, dios mío vaya vida, de desayuno...vino, de comida...vino, de merienda...vino y de cena... pues eso vino. Pudiera parecer que cuenta con un equipo de secuaces semidioses, que prueban y puntúan el vino por él, pero que va, el tio a riesgo de su salud, para que veáis lo que se sacrifica por el bien del buen gusto, los prueba todos y cada uno, además no os olvidéis que es dios, por lo que es capaz de regenerar su propio hígado.
Este año la infeccion ha llegado a España, y la epidemia esta haciendo estragos en el mundo de nuestras bodegas, como no era suficiente el mal endémico introducido por desaprensivos como Jose Piñon, además los importamos del extranjero. Por ejemplo este año en alimentaria BCN, muchos de los vinos no se catalogaban como crianza, o reservas, o blancos... sino 90 95 98 R.P. parecía mas un final de liga, que una correcta presentación de vinos en sus stands, es que como en España no tenemos apenas tradición vitivinícola necesitamos una ayudita del sexagenario ABOGADO, EMPLEADO DE BANCA de profesion, de BALTIMORE, USA, (de todos es sabido la milenaria tradición de este país en el mundo del vino) para revelarnos los magníficos vinos que nuestra tierra produce.
Por si alguien desconoce el sistema de puntuación es el siguiente:
Así cata el dios todopoderoso.
Este se basa en el sistema de puntuación usado en la corrección de exámenes en Norteamérica en el cual la puntación 50 es un 0 en nuestro sistema y 100 un 10.
Su escala de valoraciones es la siguiente:
• 50-59: vino defectuoso.
• 60-69: vino regular.
• 70-79: vino correcto.
• 80-84: vino bueno.
• 85-90: vino muy bueno.
• 90-94: vino excelente.
• 95-100: vino extraordinario.
Los aspectos valorados para establecer la anterior escala de valoraciones son
• Color de 5 a 10 puntos.
• Aroma de 15 a 30 puntos.
• Paso final en boca y retrogusto.
• Evolución futura del vino de 5 a 10 puntos.
Sistema copiado, todo sea dicho, por muchos de sus aprendices, entre ellos el nombrado J. Piñón.
Además del secreto a voces, de la “parkingrización” del vino, sobre sus gustos y sobre la polémica de los vinos hechos al gusto de nuestro señor.
Pues eso, hoy en día, esforzarse en una viña por conseguir una mejora de un producto ya de por si difícil, es un trabajo sin sentido, ese esfuerzo es mejor encaminarlo a conocer a alguien capaz de con su cetro mágico y mirada fulminante, previo pago que aquí nada es gratis, poner en su “justa” medida o escala el fruto de un esfuerzo a todas luces mal pagado. Os imagináis cuantas grandes ideas y buenos proyectos fantásticos se quedan en el camino por la incapacidad de maniobra y que debido a su pequeñez impide que se conozcan, pues eso, sed vosotros mismos, probar por vosotros mismos, investigad razonadamente con una copa en la mano, no con una guia, no dejéis que nadie os marque la senda, precisamente, y os dareis cuenta, que lo bueno de esto, no es realizar un descubrimiento, sino el camino que recorráis mientras ese descubrimiento no llega. Y que aun queriendo realizar este camino acompañado, al final el punto de llegada rara vez coincide, lo que a uno puede parecer el mejor vino del mundo a otro no deja de ser algo mas que correcto, pues como al principio se destacaba “sobre gustos no hay nada escrito” y la percepción es personal e intransferible.

NOTA: los nombres de las personas que se citan son inventados, cualquier parecido con la realidad es fruto de la casualidad, ...JE!.
(Este mensaje fue modificado por última vez en: 03-06-2008 11:42 AM por txelis.)


Mensaje enviado el: 30-05-2008 / Hora: 12:58 PM
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KeScI
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Mensaje: #2
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
2 cosas:

a) Pasas por los pelos la "moderación" del mensaje (muy bueno lo de los nombres) Guiñar Ojo

b) Ya tardabas en poner este comentario. Pensaba que nunca lo ibas a hacer Gran Sonrisa

Yo sigo diciendo que el mejor vino de una DO (sí, de toda una DO) lo tomé en la bodega de un señor que solo embotellaba para él y su familia, que no lo vende, y que el "Parkin" ese en su p#ñetera vida lo va a probar...


Mensaje enviado el: 30-05-2008 / Hora: 04:59 PM
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txelis
Aprendiz de brujo

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Mensaje: #3
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Si ves terminada la primera opcción.....buf! en fin, una opinion no deja de ser eso, una opinion, tanto si se publica en un foro virtual como si se hace en una
publicacion sobre papel.
(Este mensaje fue modificado por última vez en: 03-06-2008 11:43 AM por txelis.)


Mensaje enviado el: 03-06-2008 / Hora: 11:41 AM
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Invitad@
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Mensaje: #4
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
un 10 TXELIS.
Una pena que el consumidor de ciertos vinos ( que es quien al final paga), sí se deje llevar por la parquinmania, y claro ¿quien NO desea de verdad NO introducirse en esos niveles de prestigio y ventas?. Apruebo lo que dices pero tambien comprendo y lamento que para poder seguir escalando puestos o mantenerse en este sector, haya que acatar a ciertos personajes que se han autoproclamado nuevos "gurus" del vino. Aún así, un 10.


Mensaje enviado el: 08-06-2008 / Hora: 10:13 PM
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Invitado
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Mensaje: #5
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
que me puede decir de los sintomas


Mensaje enviado el: 19-08-2009 / Hora: 05:28 PM
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martín
Super Forero

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Mensaje: #6
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
De acuerdo Txelis.
Tienes toda la razón pero es el mundo en que vivimos. Esta h*ll*p+ll*z de los PP (Puntos P*) es sólo una cuestión de marketing: Y el mundo del vino, desgraciadamente, vive del marketing no del buen beber. Va a durar hasta que unas nuevas casas californianas entren en competencia con las que hoy hay. Mientras tanto estas seguiran comprando viñedos y haciendo similburdeos en Uruguay, Africa, Italia ...
Claro, para una bodega española es una opción optar por PP. Otra es, como una que conozco, 1. llegar a un acuerdo con un hotel de Madrid, 2. llegar a otro con un banco local para regalar una caja a los clientes "top", 3. hacer público que su vino no es para el consumo local (que no tiene el paladar lo bastante exquisito) y 4. poner un precio excesivo. Éxito asegurado para un caldo a veces bastante dudoso ...
Ya se, todas estas cosas cabrean. Pero para los que queremos hacer buen vino o beber buen vino, lo mejor que podemos hacer es ser honestos y fieles y reconocer las cosas por lo que son. Y ser buenos clientes.
Saludos
Martín


Mensaje enviado el: 19-08-2009 / Hora: 06:34 PM
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KeScI
Moderador

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Mensaje: #7
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Más leña al fuego... Sonrisa

Noticia de La Razón:
http://www.larazon.es/noticia/8525-un-mu...s-del-vino

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Una mujer contra el «dios» del vino

Y el «dios» es Robert Parker. Una frágil mujer, Alice Feiring, lo ha desafiado en un libro que todos los bodegueros deberían leer. Le acusa de globalizar el gusto y provocar que todos los vinos sepan a lo mismo. ¡Tiembla Parker!

Quién teme a Robert Paker? Desde luego todos los bodegueros, el nuevo y viejo mundo elaboran cosechas y facturan vinos cada año a la espera de los temidos «puntos parker». El abogado neoyorquino Robert M. Parker lleva fustigando con su látigo a la enología internacional en un ejemplo de «gurú» insólito en cualquier otra disciplina. Pero desde luego a Alice Feiring no le asusta la longa mano del todopoderoso crítico estadounidense.

Alice es pequeña y tímida, y muy pelirroja. Con su cabello color vino y su menuda figura se ha convertido en la oponente del emperador Parker. Mujer de armas tomar, ha vertido en un libro de impacto mundial su diatriba contra le hegemónica manera de entender el vino por Parker y los parkerianos.

De la misma manera que pasaba con Borges, seguramente Parker no sea responsable de todo el séquito que lleva detrás cada una de sus apreciaciones enológicas, pero claro, los parkerianos, contra los que lucha la Feiring, han establecido que los vinos deben tener un acabado idéntico, en una especie de globalización de las añadas, con independencia de su lugar de elaboración. Hay un fenómeno conocido como la parkerización, auténtico pensamiento único, contra el que arremete Alice Feiring en el libro titulado: «La batalla por el vino y el amor o como salvé al mundo de la parkerización». Este alegato, editado en España por Tusquets, en su prestigiosa colección «Los cinco sentidos», desmonta la tiranía del famoso abogado y enólogo.

La escritora es también la responsable de uno de los blog enológicos más combativos y clarividentes llamado «Veritas in vino». La columnista de vinos de «Los Angeles Times Magazine», «New York Times» o «Wall Street Journal» nos lanza una mirada añorante, nostálgica y hermosa, sobre un vino que se escapa entre los dedos. Los vinos españoles tampoco se salvan de la quema y, llamativamente, dice la Feiring que cuando viaja a Bilbao ya no sabe qué vino beber, pues todos los ejemplares saben a lo mismo. Aromas y sabores Parker. Salvo para ella, los genuinos vinos López de Heredia.

El vino ha sido la expresión de un terruño, de unos viticultores que hablan lenguas diferentes y de unos bebedores con paladares autóctonos. El imperio Parker, según la autora, propicia la homogeneización, y huye de vinos «que hagan pensar, sonreír, reír, o sentirse sexy». Especialmente esta dama de hierro de la enología, ya convertida para muchos en heroína, arremete contra los vinos elaborados con demasiados sulfitos y componentes químicos. El vino debe contar su historia, arrullar al bebedor y liberarle según el gusto de cada persona.

Todo empezó cuando un oscuro leguleyo estadounidense pasó de un bufete que quería convertirse en defensor de los derechos de los consumidores a un sorprendente apóstol con su «the wine advocate» desde 1979. El mundo de las finanzas, a la planta de un rascacielos, desde la que dicta sentencias sin recurso alguno para bodegueros y distribuidores mundiales. Cuando Parker nos visita cada año, su lista hace temblar los mercados, muchos se desesperan, otros brindan por la cantidad de dinero que supone en su cotización, y los más se ponen a pensar en cómo agasajar la próxima temporada al príncipe Parker.

Impartiendo doctrina en España
Este mesías ha estado este año impartiendo doctrina por España, alardeando de amor por las garnachas y por su caprichosa selección que, según los iniciados, le inspira uno de sus esbirros llamado Jay Miller. La dulce y feroz Alice denuncia que La Rioja ya no es la misma.
Habla de que Parker ha abducido a los viticultores riojanos en pos del tanino artificial, la microoxigenación, una irrigación manipulada, un envejecimiento prematuro y extraño y una snob hipermaduración... Casi nada. Incluso se habla de un canon represivo de sabores. En este debate, que seguramente vaya a socavar los cimientos del gigante con pies de barro llamado Robert Parker, hay una revindicación por la autenticidad.

El mercado, el bendito mercado. El que diluye la personalidad de los albariños gallegos o el del barolo italiano. Todos los vinos hechos según el molde parkerista huelen a vainilla y cereza. Burdeos y la californiano «Napa Valley» son el eje ideológico del picapleitos que sólo ejerce demandando a quien se aparta de su jurisprudencia.

Pero hoy la cresta de la ola, a pesar de lo que tanto Feiring, como el polémico documental «Mondo vino» han explicado, lo que priva es el sistema de puntos de Robert Parker, auténtica bolsa del vino internacional, sin parangón en cualquier otro mercado económico o cultural. Se ha divinizado este canon y este protocolo enológico. Los importadores, japoneses, rusos, árabes, o de cualquier latitud, llevan a la manera de pistola, para disparar al que se mueva, las puntuaciones de Robert Parker.

Con una nariz asegurada, según cuentan, en más de un millón de dólares, el crítico-financiero va desgranando una guía única y sin muchas discrepancias. Alice Feirinig se ha metido en la boca del lobo y ha apostado por la diversidad enológica. Auténtica guerra de talento y de opiniones apasionadas, esta antagonía que acaba de nacer con el libro de Alice Feiring, llamado a ser la comidilla del vino, va a colocar a cada uno en su sitio. Las primeras reacciones han sido de agradecimiento de todos los apátridas y perseguidos por la dictadura parkeriana.

Seguramente la descalificación de Alice vendrá por su condición femenina en un mundo de varones, y por todos los iniciados que han ido cambiando el proceso de creación vinícola al ritmo de los oscars de Parker. Es tal el dominio de éste en la escena del vino planetaria, que no hay nadie que le haga ligeramente sombra. Todos los comentarios que se largan en contra del abogado se transforman en alborozo cuando al bodeguero le toca la rifa de los noventa y tantos puntos Parker.

Pero además, Parker es responsable de una nomenclatura muy singular. Todo el lenguaje entre hermético y arbitrario que hoy se despacha en las criticas de vino es también herencia del hombre de leyes enológicas. El taninopino, los aromas a asfalto de carretera mojada en el medio oeste americano y otras sandeces de este estilo son la lingua franca del planetavino, la sombra de Parker es alargada, aunque para la Feiring esté lleno de trampas. Cotizar o no, esa es la cuestión. Ser premiado con los puntos o no, es el «bussiness». La autora de un libro llamado a ser la «Biblia Negra» del apóstol Parker reclama con rotundidad que hay alternativa: básicamente dejar que cada vino cuente su historia. Aunque en el fondo hay un deje pesimista en todo este panorama y una batalla con sensación de derrota. Los mas de 4.000 bodegueros españoles deben dedicar un rato entra barrica y barrica para leer esta batalla del vino y del amor.

El amor por la autenticidad de los viñedos que no conocen de periódicos digitales ni de transacciones mercantiles. La revolución ha llegado. ¡Tiembla Robert Parker!

¿Hay un parker español?
No. El fenómeno de «gurú» del vino tiene algunos ejemplares españoles. Pero ni de lejos es algo parecido al neoyorquino. José Peñín, autor de su célebre guía verde de los vinos españoles, es lo más parecido al papa americano. Desde hace muchos años Penín viene calificando las añadas celtibéricas, es autor de muchos libros sobre la materia y ha dirigido la revista «Sibarita», recientemente desaparecida por la crisis del sector. Ejemplo de un crítico de larga trayectoria, Penín tiene detractores y partidarios en el «mondovino» español.

De la misma manera Andrés Proensa, el más sagaz y técnico de los periodistas del vino, edita una guía anual, dirige una revista selecta llamada «Planetavino» y posee las opiniones más influyentes entra la casta de bodegueros y vagabundos del vino. Carlos Delgado, otrora director de revistas, crítico de periódicos de tirada nacional, Bartolomé Sánchez, Juan Fernández-Cuesta, entre otros, vienen ocupando las tribunas enológicas sin haber roto la difusión de un público muy especializado y con división de opiniones. Pionera de todo esto fue Isabel Mijares, que conmocionó con un lenguaje directo y a veces insólito las estructuras de un inmovilista entorno vinícola español. Ninguno de ellos tiene el poder de Parker.

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Mensaje enviado el: 06-07-2010 / Hora: 11:15 AM
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antoniof
Super Forero

Sin Conexión

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Registro en: Sep 2007
Mensaje: #8
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Saludos cordiales a todos.
Txelis, Martín, KeScI, un diez para vosotros.
KeScI, con tu permiso y citando su autoría, por supuesto guardaré en mi archivo particular la frase siguiente"El vino ha sido la expresión de un terruño, de unos viticultores que hablan lenguas diferentes y de unos bebedores con paladares autóctonos". Esa frase refleja mi forma de pensar " el mejor vino es el de tu cosecha, el de tu vecino, el de tu zona, el que estás acostumbrado a paladear, a oler, etc. " . Con esta frase quiero hacer referencia a un vino que me trajeron de regalo, muy probablemente el que cita Martín - difícil de conseguir, carísimo - de la primera cosecha ,como un vino muy especial en todos los sentidos. Lo guarde como oro en paño alrededor de un mes para reunir a los familiares de esa isla que viven aquí en Tenerife. Llegado el momento, abrimos la botella y puedo afirmar que quedó medio llena y allí terminó vinagre. Realmente no gustó, lo que confirma la frase de KeScI


Mensaje enviado el: 06-07-2010 / Hora: 04:04 PM
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dona blanca
Enófilo

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Mensaje: #9
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
El parekinismo es el autentico cancer del vino hasta el punto de que debido a el y otros han conseguido hasta que veriedades autoctonas incluso de regiones determinadas lleguen a desaparcer. Nuestro pais, como francia o italia, son la cuna de este maravilloso mundo y los principales elaboradores en estos paises existe una cultura de vino muy antigua y aqui por suerte la gente sabe lo que bebe y no necesita consultar ninguna guia. En la variedad es donde esta el gusto y poder tener la mayor gama de vinos distintos y sus correspondientes terruños y que la gente sepa degustarlos y disfrutarlos todos por igual porque lo mas bonito del mundo del vino es que en una botella se puede representar un clima, una tierra, una region detreminada con sus gentes y su forma de entender la vida y esto con este señor deseparecera y con ello todo el encanto del vino. NO A LA GLOBALIZACION ENOLOGICA.


Mensaje enviado el: 10-07-2010 / Hora: 11:51 AM
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aqf
Super Forero

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Mensaje: #10
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
De cómo un amante del vino logró elevar su precio y homogeneizar su sabor

A orillas del Mediterráneo llevamos bebiendo vino desde antes de que los países tuvieran nombre. Hombres, mujeres y niños, ricos y pobres, laicos y prelados, han mojado su gaznate con el zumo de uva fermentado durante milenios: vino tinto y vino blanco, espumoso, peleón o de calidad. El vino es un componente más de nuestro torrente sanguíneo, como los hematíes y las plaquetas.
En Estados Unidos no ha sido así. La costumbre de beber vino en las comidas no empieza hasta los años 60. En aquella década los publicitarios de Madison Avenue consiguieron convencer al público de que aquel líquido granate era más cool que la cerveza o la Coca-cola (la campaña de persuasión masiva está magistralmente narrada en el libro “Los creadores de imagen”).
Pero, al contrario que las bebidas arriba citadas, comprar vino es una tarea complicada: no existe una marca sino miles y la horquilla de calidades y precios es inmensa, inasumible para el consumidor lego. Cualquiera que haya comprado vino en una tienda especializada o en un supermercado sabe de qué hablo: sopesar botellas, leer etiquetas, intentando descifrar qué uva, cosecha o barrica son las más adecuadas, decidirse por una botella e irse con la sensación de que te han timado.
Menos mal que de la soleada (y vitivinícola) California surgió Robert Parker. Parker es un amante de los vinos pero creía que muchos vinos franceses son demasiado complejos e inaccesibles para el paladar americano, así que empezó a puntuarlos en su revista Wine Advocate. La puntuación va desde el 50 (donde estaría Elegido) hasta los 100 que alcanza el Cuvée da Capo de 2003.
La idea de la puntuación es perfecta. Ya no hace falta recordar nombres complicados en francés o italiano ni términos escurridizos como “tempranillo”, “syrah” o “reserva”, sino que basta con acudir a la tienda de marras y pedir un Parker 78 o un Parker 95, en función de nuestras posibilidades económicas. El problema es que el éxito del ranking ha superado todas las expectativas, lo que ha provocado que muchos vinos se “parkericen”, es decir, se adapten al paladar de Parker. Porque gustar a Parker supone multiplicar las ventas por un pico.
El efecto colateral de esta “parkerización” es que la mayoría de los vinos acaban pareciéndose, y no sólo los californianos, sino los australianos, chilenos, sudafricanos y, por supuesto, los europeos. El agudo observador que es Alejandro Baricco (más conocido por libros como “Seda”) lanzó una dura diatriba contra Parker, los bárbaros y lo que el llama “el vino hollywoodiense” en su ensayo “Los bárbaros. Ensayo sobre la mutación”. Según Baricco,
“El vino hollywoodiense es simple y espectacular. Algunos críticos lo liquidan con una palabra horrible pero eficaz: resultón. Casi siempre se destaca que se trata de un vino culpablemente fácil (…) Lo que disgusta de este vino es el hecho de que busque el camino más corto y más rápido para el placer, incluso a costa de perder por el camino elementos importantes del gesto del beber”.
Baricco es un elitista, claro. Su desdén hacia los bárbaros (antes bebíamos vino quienes lo merecíamos, ahora cualquier tuercebotas venido a más) es más una pose que un auténtico rechazo. En el fondo, él mismo es un bárbaro.
El otro efecto colateral de la “parkerización” de los vinos ha sido la inflación. Porque puede que el vino no sea un bien embargable, pero sí una inversión rentable. ¿Y dónde invierten los fondos de inversión vitivinícolas? En los vinos a los que Parker otorga su puntuación más alta, según analizó Slate en un artículo fechado en 2007 (y que seguramente haya perdido su vigencia). Total, que el amante de los vinos que es Parker ha conseguido que su sabor se estandarice y su precio se multiplique. Menos mal que amaba el vino, que si lo llega a odiar…
El libro de Baricco y el concepto “vino Parker” me los descubrió el inefable Pepe Cervera.

Sacado del Blog "cookingideas.es" escrito por Iñaki Berazaluce


Mensaje enviado el: 25-11-2010 / Hora: 07:09 PM
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KeScI
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Mensaje: #11
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Y voy a añadir más leña Sonrisa
90 Puntos Parker a un vino de uva Jerez gallega
Se supone que esta uva es de las "más básicas" para los vinos gallegos.

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Noticia de La Región
http://www.laregion.es/noticia/161661/elite/

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Un vino de élite a un euro

Un blanco genérico de A Rúa, cuyo precio es de 1,5 euros, accedió a la elite enológica mundial de la mano de Robert Parker. Se trata de la marca 'Rúa' de 2010, un vino básico, elaborado con uva de jerez, que aparece valorado con 90 puntos en la guía que todos los años edita el experto estadounidense, que usan como referencia todos los entendidos en vinos.

La elevada puntuación fue anunciada ayer por el enólogo Julio Ricarte, de la bodega cooperativa de Virgen de las Viñas, que aglutina a 600 socios. Añadió que el godello que exporta a Estados Unidos, 'Tempestad', obtuvo 92 puntos, una puntuación también alta, pero que no tan extraña para los caldos elaborados con este tipo de uva.

'Nos están empezando a llegar pedidos de todo el mundo', explicó Julio Ricarte. Esta demanda no es extraña para una marca que se consigue en el supermercado pagando 1,50 euros por botella. 'Compitió con los vinos más caros del mercado en la categoría de blancos', añadió el experto. A su vez, para comprar una botella del godello hay que pagar 3,5 euros. Estos precios son notablemente más baratos que los siete y 38 dólares que pagan los americanos, tras cargar los portes, impuestos de aduanas y otros gastos.

Esta diferencia de tarifas no influyó en el interés mostrado por los consumidores de Estados Unidos, que aumentó las previsiones de ventas de 40.000 a las 150.000 botellas de 'Rúa', un número muy superior a las 25.000 botellas de godello, cuya cosecha fue muy reducida.

'Ahora, ya nos piden el tinto genérico desde Estados Unidos', afirmó Julio Ricarte, que atribuye a las características de Valdeorras el éxito de estos caldos.

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Mensaje enviado el: 08-07-2011 / Hora: 10:55 AM
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Bruñal
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Mensaje: #12
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Pues en este caso, chapeau para Parker/Miller o el que cate los vinos españoles que no tiene en cuenta ni la variedad ni el precio ni la zona y sí lo que hay dentro de la botella.
¿A quién de los que pueden pagarlo no les gusta Vega Sicilia? Pues un vino referencia a nivel mundial y a Parker le gusta por las puntuaciones que le da. Qué mal gusto tiene el Parker ese ¿ no?
Cierto que hay zonas "malditas" grandes productoras en calidad a nivel mundial como Barolo y Borgoña que no gozan de tanto aprecio como otras por parte de Parker pero nadie es perfecto ¿no?

Y si tuviera bodega me encantaría los noventaytantospuntos parker para mis vinos. Raro que es uno.
(Este mensaje fue modificado por última vez en: 08-07-2011 11:43 AM por Admin.)


Mensaje enviado el: 08-07-2011 / Hora: 11:17 AM
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Pizarra
Super Forero

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Mensaje: #13
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Hola a todos,

Pues comercialmente hablando, ya que en la venta esta la ganancia, estoy totalmente de acuerdo con Bruñal. Otra cosa distinta es que la calidad de esos vinos tan bien puntuados estén a la altura de la puntuación recibida. Pero claro, que un comité de cata dirigido por Jay Miller o Roberto Parker decidan con puntos lo que le debe gustar al consumidor, no señor, lo siento, no lo comparto.

Es cierto que hoy día gracias a esos lobbys y a los grupos de opinión consagrados ya vamos sabiendo un poco más de vinos. Me explico, como ellos dirigen lo que para ellos es un buen vino, a todos los niveles económicos, el consumidor se interesa por esos vinos y va probando y contrastando. De esa manera, uno va descubriendo qué vinos tienen mayor extracción, mejor aroma, mayor intensidad aromática y de color, sabores largos y agradables, vinos más o menos ácidos, etc. Esto es por los consumidores interesados en conocer vinos, no para el consumidor habitual de vino que se dirige a los lineales de los supermercados.

Para terminar, matizar que tras un tiempo siguiendo a Parker y a Peñín por las razones antes explicadas, la decepción es total, pues no todo es bueno como dicen ellos, ni tiene por qué gustar a todo el mundo. Ahora uno se convierte en su propio critico probando de todo sin entrar a puntuar, pero sí a valorar lo que parai gusto está bien o está mal compartiendo con amigos estas opiniones, que si llegaran a manos de estos dos críticos se echarían las manos a la cabeza.

Y no saben estos dos la cantidad ingente de vinos que se pierden por despreciar de donde vienen. La originalidad no la aporta un vino comercial, pues todos los años persigue lo mismo, sino arriesgar a hacer un vino distinto y cada vez mejor que el del año anterior. Tengo unos amigos que hacen unos vinos que el día que los prueben Parker y Peñín, se retiran definitivamente.

Recomiendo encarecidamente ver el final de la película "Ratatouille" de Píxar y entenderán de qué hablo.

Un fuerte abrazo para todos.

PD, los Barolos y los Borgoñas son, para mi gusto, los mejores vinos del mundo. ¡Parker chochea!

Pizarra


Mensaje enviado el: 08-07-2011 / Hora: 12:59 PM
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Bruñal
Super Forero

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Mensaje: #14
RE: A los puntos, una enfermedada llamada Parkinismo
Buenassss D. Pizarra, tiempo ha, ¿todo bien?.
Pues no tengo muy claro que Parker y/o cía decidan lo que ha de gustar o no al personal, más bien ellos proponen y si el persnal acepta será porque también les gusta, de tonto sería dejarse llevar pero de todo hay en la viña del señor, aunque en los tiempos actuales esto ocurre en muchísmos aspectos. Y qué sería hoy de Ribera de Duero si Parker no hubiese catado aquel Pesquera de Alejandro Fernández y le hubiese puntuado tan bien. Aunque me temo que aquellos riberas poco tienen que ver con los actuales.

Y qué quiere que diga de los barolos. Cierto que Parker chochea con ellos, la última cata de la temporada fue precisamente con barolos y uffff, qué acidez, estructura, cuerpo, taninos potentes sabrosos y a la vez sedosos que se deslizaban acariciando el paladar.... ummmmmmmmmmmmmmmmm qué maravilla.¡Aplausos!

Buen verano para todos.


Mensaje enviado el: 08-07-2011 / Hora: 04:39 PM
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